Había una vez una ciudad donde vivía una princesa llamada Gabriela. Un día ella salió a caminar por el bosque y se encontró con una casa abandonada. Abrió la puerta y no había nadie, estaba todo sucio. Después que miró la casa se puso a limpiar y de pronto llegaron siete gnomos, ella se asustó y se desmayó, y cuando despertó estaba en los brazos de uno de los gnomos. La calmaron y le dieron un vaso de agua. Cuando se recuperó empezaron a hablar y se hicieron muy amigos. Los gnomos la acompañaron hasta su casa.
Después de varios días ella fue a visitar a sus amigos los gnomos. Llegó a la casa, abrió la puerta y estaba el cíclope mandado por la bruja malvada llamada Cruela. Como la princesa estaba cansada, el cíclope le ofreció un vaso de agua que contenía una sustancia maligna para que la princesa se convirtiera en rana. Justo vinieron los gnomos y vieron al cíclope y a una rana. Ellos pensaron que podía ser la princesa y fueron a avisarle al rey. Éste se preocupó, entonces, y decidió ofrecer una recompensa: quien lograra encontrar a su hija, se casaría con ella.
La buscaron muchos pero ninguno la encontraba. Un príncipe que pasaba por la ciudad se enteró del caso y decidió ir en busca de la princesa. De pronto encontró a los gnomos. Estos le dijeron que la princesa estaba encerrada en la casa de la malvada Cruela. Entonces el príncipe fue hasta allí. Llegó y se encontró con la princesa desmayada. La bruja quiso escapar, pero los soldados del príncipe capturaron a la bruja y al cíclope.
El príncipe no podía lograr que la princesa volviera en sí. La bruja le había dado un fuerte narcótico elaborado con magia oscura. El príncipe con la princesa en brazos, pensó que tal vez no se despertaría nunca. Entonces el príncipe besó a la princesa, que despertó sin entender lo que pasaba. El príncipe la llevó con el rey, que ahora tenía que cumplir con la recompensa. La princesa se había enamorado perdidamente del hermoso príncipe. A los pocos meses se casaron y formaron una linda familia.
Natalia Herrera y Agustina Viola
Después de varios días ella fue a visitar a sus amigos los gnomos. Llegó a la casa, abrió la puerta y estaba el cíclope mandado por la bruja malvada llamada Cruela. Como la princesa estaba cansada, el cíclope le ofreció un vaso de agua que contenía una sustancia maligna para que la princesa se convirtiera en rana. Justo vinieron los gnomos y vieron al cíclope y a una rana. Ellos pensaron que podía ser la princesa y fueron a avisarle al rey. Éste se preocupó, entonces, y decidió ofrecer una recompensa: quien lograra encontrar a su hija, se casaría con ella.
La buscaron muchos pero ninguno la encontraba. Un príncipe que pasaba por la ciudad se enteró del caso y decidió ir en busca de la princesa. De pronto encontró a los gnomos. Estos le dijeron que la princesa estaba encerrada en la casa de la malvada Cruela. Entonces el príncipe fue hasta allí. Llegó y se encontró con la princesa desmayada. La bruja quiso escapar, pero los soldados del príncipe capturaron a la bruja y al cíclope.
El príncipe no podía lograr que la princesa volviera en sí. La bruja le había dado un fuerte narcótico elaborado con magia oscura. El príncipe con la princesa en brazos, pensó que tal vez no se despertaría nunca. Entonces el príncipe besó a la princesa, que despertó sin entender lo que pasaba. El príncipe la llevó con el rey, que ahora tenía que cumplir con la recompensa. La princesa se había enamorado perdidamente del hermoso príncipe. A los pocos meses se casaron y formaron una linda familia.
Natalia Herrera y Agustina Viola
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