Había un pibe que estaba re aburrido y se puso a recorrer el sótano
de la casa y detrás de un espejo dado vuelta encontró una puerta que conducía a
otro universo. Ahí había cosas tan imaginarias que era como un mundo nuevo.
Todas las personas eran mudos que se comunicaban telepáticamente. Estuvo ahí
casi cinco meses. Cuando sintió que caía en la locura buscó desesperadamente la
salida. Se encontró con un chancho que le dijo que para salir de ese mundo
tenía que aprender a comunicarse telepáticamente. Después de un año logró
hacerlo. Se miró en el espejo, se durmió de golpe y cuando se despertó estaba
en su cama.
Recorrió toda la casa y no encontró a nadie. Luego el chancho
apareció de golpe y le dijo que cada hora que pasaba en el otro mundo equivalía
a un día en éste. El chancho desapareció. El chico salió desesperadamente a la
calle y vio que no había nadie en el mundo y él era el único ser humano y como
no resistía más volvió al otro mundo.
Melina R., Eliana M., Micaela M. y Rocío V.
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